Abrazar a tu hijo y darte cuenta de que ya no huele a bebé puede pillarte por sorpresa. Si has empezado a pensar “mi hijo huele mal”, no eres el único. El olor corporal puede aparecer antes de lo que muchos padres esperan y, en la mayoría de los casos, forma parte normal del crecimiento.
¿A qué edad empieza el olor corporal en los niños?
Uno de los cambios que pueden aparecer al inicio de la pubertad es precisamente el olor corporal. En muchos niños comienza alrededor de los 8 o 9 años, aunque cada cuerpo tiene su propio ritmo.
Por eso, que un niño empiece a tener olor en las axilas no significa necesariamente que haya un problema. Durante esta etapa cambian la actividad de determinadas glándulas sudoríparas y la composición del sudor. Las bacterias que viven de forma natural sobre la piel interactúan con estos componentes y generan el olor corporal.
Mi hijo huele mal: ¿por qué puede ocurrir?
El olor corporal infantil puede estar relacionado con diferentes factores: la actividad física, el sudor, la ropa poco transpirable o los propios cambios que acompañan al crecimiento.
También hay niños que sudan más o cuya piel genera unas condiciones que favorecen que el olor sea más perceptible. El deporte y otras actividades físicas, por ejemplo, pueden hacerlo más evidente.
Lo importante es entender que sudar no es malo. La transpiración es una función natural del organismo. El objetivo no debería ser impedir que el niño sude, sino mantener una buena higiene y controlar el olor de una forma adecuada para su edad y su piel.
¿Cuándo puede usar un niño desodorante?
Cuando empieza a aparecer olor corporal, un desodorante para niños puede ayudar a controlar el olor. De hecho, la Academia Americana de Pediatría señala que los desodorantes pueden utilizarse para controlar el olor corporal incluso en casos de adrenarquia precoz.
Pero elegir cualquier desodorante no es la mejor opción. La piel de las axilas puede irritarse fácilmente por factores como el roce, el afeitado o determinados productos cosméticos. Por eso, especialmente cuando hablamos de niños, es importante apostar por fórmulas respetuosas con la piel.
¿Qué debería tener un buen desodorante para niños?
Más que buscar un producto que simplemente perfume la axila, conviene fijarse en cómo funciona.
Un buen desodorante para niños debería ayudar a controlar el olor corporal sin necesidad de bloquear la transpiración natural. También es importante que sea confortable sobre la piel y que no contribuya a generar sequedad, picor o escozor.
En Nu e Cru apostamos por fórmulas que ayudan a controlar las bacterias responsables del mal olor sin bloquear la transpiración natural, combinando eficacia y cuidado de la piel.
¿Cuándo debería consultar con el pediatra?
Aunque el olor corporal suele formar parte del desarrollo normal, hay situaciones en las que conviene comentarlo con un profesional.
Por ejemplo, si el olor corporal aparece antes de los 8 años o se acompaña de otros signos de desarrollo puberal, como aparición de vello axilar o púbico, crecimiento acelerado, desarrollo mamario u otros cambios físicos, es recomendable consultar con el pediatra.
El olor corporal aislado no significa necesariamente que exista una pubertad precoz. De hecho, la Academia Americana de Pediatría indica que, cuando el olor axilar o el vello aparecen sin otros signos de maduración sexual, no siempre son necesarias pruebas hormonales.
Hablar del olor corporal sin convertirlo en un problema
Quizá esta sea la parte más importante.
El primer desodorante también puede ser una oportunidad para hablar con tu hijo sobre los cambios de su cuerpo con naturalidad. Sin vergüenza, sin dramatizar y sin hacerle sentir que hay algo malo en él.
Porque crecer también significa empezar a conocer un cuerpo que cambia.
Y si un día piensas “mi hijo huele mal”, probablemente la pregunta no sea solo qué desodorante comprar, sino cómo acompañarle en esta nueva etapa.
En Nu e Cru creemos que el cuidado corporal empieza por entender la piel y respetar sus necesidades, también durante la infancia.