Hay cosas que elegimos con cuidado: el perfume que nos acompaña, la crema que mejor le sienta a nuestra piel, lo que ponemos en el plato. Pero ¿alguna vez te has preguntado si todo eso tiene algo que ver con tu olor corporal?
La respuesta es sí. Lo que comemos puede influir en cómo olemos, aunque no todos los cuerpos reaccionan igual. Y no, no significa que tengas que despedirte del ajo, del café o de tu curry favorito.
Con motivo del Día Mundial de la Alimentación y su lema «Innovar hoy para nutrir mañana», ponemos el foco en una relación que merece más atención: la que existe entre lo que comemos y cómo responde nuestro cuerpo.
¿Qué alimentos hacen que el sudor huela peor?
No hablamos de alimentos buenos o malos, sino de pequeños efectos que merece la pena conocer.
Ajo y cebolla: los clásicos
Su aroma no siempre se queda en el plato. Algunos de sus compuestos, tras metabolizarse, pueden pasar a la sangre y eliminarse a través del aliento y las secreciones corporales.
El ajo genera compuestos como la alicina, que se transforman en otras sustancias durante la digestión. Algunas pasan a la sangre y pueden eliminarse a través del aliento y, en menor medida, del sudor. La cebolla también contiene compuestos azufrados que, al metabolizarse, contribuyen a su olor característico y pueden influir en el aliento y las secreciones corporales.
Especias: un toque de intensidad.
Curry, comino y otros condimentos tienen aromas potentes que pueden influir en el olor corporal. Además, los alimentos picantes pueden estimular la sudoración. Y aquí está el matiz: sudar más no significa necesariamente oler peor.
Brócoli y coliflor
Las crucíferas contienen compuestos azufrados que pueden contribuir al olor de las secreciones corporales en determinadas circunstancias. Contienen glucosinolatos, que se transforman en otros compuestos, algunos de ellos azufrados que contribuyen al olor corporal, aunque el efecto depende de la sustancia concreta y de cada persona.
Café y alcohol
En algunas personas, la cafeína y el alcohol pueden favorecer la sudoración. Cuando se combinan con el calor, el ejercicio o el estrés, el olor puede hacerse más perceptible.
El sudor no es el enemigo
Se habla mucho de sudor, pero no siempre de lo que realmente provoca el olor.
Sudamos para regular la temperatura corporal. Es un proceso natural y necesario. El olor aparece principalmente cuando las bacterias de la piel descomponen determinados componentes del sudor y de otras secreciones.
Por eso, sudar es natural; el mal olor tiene más de una explicación. Influyen la microbiota de la piel, los cambios hormonales, el estrés, la actividad física y, por supuesto, algunos factores relacionados con la alimentación.
Entenderlo cambia la perspectiva: no se trata de luchar contra el funcionamiento natural del cuerpo, sino de cuidarlo mejor.
La rutina que sí merece la pena
No necesitas cambiar toda tu alimentación para sentirte a gusto con tu olor corporal. Una dieta variada, una hidratación adecuada y unos hábitos de higiene adaptados a tu piel son un buen punto de partida.
Si sospechas que un alimento influye en tu olor, observa si el patrón se repite antes de sacar conclusiones. Y si el cambio es repentino, persistente o viene acompañado de otros síntomas, consulta con un profesional sanitario.
En tu rutina diaria, elegir un desodorante que ayude a controlar el mal olor sin bloquear la transpiración es otra forma de acompañar los procesos naturales de la piel.
Innovar hoy para nutrir mañana
El lema del Día Mundial de la Alimentación nos recuerda que el bienestar empieza por conocer mejor nuestro cuerpo y tomar decisiones más conscientes.
En Nu e Cru compartimos esa mirada. Combinamos química y botánica para desarrollar fórmulas de higiene corporal que ayudan a controlar el mal olor respetando la transpiración natural. Nuestra gama incluye desodorantes en crema y geles de ducha desodorantes para adultos y niños, con soluciones adaptadas a distintas necesidades.
Lo que comes importa. Cómo cuidas tu piel, también.